Alrededor de las Cícladas guiados por el sabor
La morfología de las islas y el microclima de cada una de ellas desempeñan un papel decisivo en la creación de la cultura gastronómica local. Además, muchos de los ingredientes que hacen tan deliciosa la cocina cicládica son productos con denominación de origen protegida. Carnes de producción no intensiva, pescado y marisco frescos, tomates secos, patatas, habas amarillas (fava), alcaparras, excelentes productos lácteos y una miel extraordinaria… La ambrosía de las Cícladas encuentra su acompañamiento perfecto en el néctar de sus reconocidos vinos, desde blancos como athiri y assyrtiko hasta tintos como el vinsanto, muchos de ellos galardonados internacionalmente.
Un arca culinaria
El mar que rodea las Cícladas ofrece a las islas una abundancia de delicias gastronómicas: exquisitas sopas de pescado, pescado a la parrilla o cocinado con verduras, pescado seco o salado para acompañar el ouzo… ¡las opciones son innumerables! Las pocas ovejas y cabras proporcionan leche rica y sabrosos quesos. Incluso las verduras, aunque escasas y cultivadas en tierras áridas, son deliciosas. La vegetación baja y el tomillo producen una miel excepcional, uno de los ingredientes esenciales de la repostería cicládica. Las plantas aromáticas y las hierbas silvestres aportan también su toque especial a esta extraordinaria paleta de sabores.
Kali Orexi (¡Buen provecho!)
Ya sea junto al mar o en los pueblos del interior, siempre encontrará una taberna griega tradicional dispuesta a revelarle los secretos de la cocina local y sus especialidades. Siga el “mapa del sabor” que le proponemos:
En Sifnos pruebe la carne con verduras agrias, el mastélo (cordero cocinado con vino y hierbas), la ensalada de alcaparras y las albóndigas de garbanzos; mientras que en Serifos destacan las tortitas de hinojo. En Santorini deguste los sgardoumia, vísceras envueltas en intestino, las albóndigas de tomate, las habas con cebolla asada, las berenjenas blancas dulces con cordero y la ensalada de tomate y alcaparras. En Paros le esperan caracoles con salsa de ajo, dorada cocinada con patatas y calabacines, alcachofas con judías, sopas de garbanzos y pescado secado al sol.
El kopanisti (queso picante con pimienta) y la looza (jamón curado con hierbas y secado al aire) son típicos de Mykonos, mientras que en Naxos podrá degustar queso mantecoso y cerdo cocinado con cebollas, patatas y vino. Pulpo con pasta pequeña en Schinoussa, conejo salvaje al vino tinto en Antiparos y macarons en Folegandros. La tarta de alcachofas y la carne con apio serán recuerdos inolvidables de Tinos, mientras que el plato emblemático de Andros es la fourtalia, una tortilla con salchichas o cerdo ahumado y graso. Kea (también conocida como Tzia) le da la bienvenida con la paspala (chuletas de cerdo con tomate y huevos) y, por último, Kimolos es famosa por su pan aceitado con tomate y patatas.
Déjese seducir por los dulces: los amygdalota de Mykonos y los dulces de cuchara de Naxos. Disfrute de los loukoums y las tartas de halva en Syros, así como de los melitinia en Santorini. Tinos, con sus skaltsounia, y Folegandros, con sus karpouzenia (una tarta dulce de sandía, miel y sésamo), pondrán el broche perfecto a su recorrido gastronómico por las Cícladas.





















































