una tradición vinícola de miles de años
Atenas es la única capital europea con viñedos y bodegas históricas a tiro de piedra de su centro. Con un clima ideal, largos días soleados y la brisa del mar esparciendo el rocío a las 6.500 hectáreas de viñedos, Attica ofrece las condiciones perfectas para la producción de vinos finos que combinan la larga tradición con la tecnología moderna.
Mito e historia
Según la mitología, el dios Dioniso enseñó el arte de la viticultura al rey Icario, reconociendo la idoneidad del suelo ático. En la antigüedad, el vino era uno de los productos más valiosos de Atenas y gracias a su alta calidad, viajó por todo el mundo llevado en ánforas áticas. Hoy en día, los productores de vino continúan con este legado, colocando a Ática en el mapa mundial del vino.
Variedades y la famosa «retsina»
Los viñedos están dominados por variedades blancas, siendo las más destacadas Savatiano y Roditis, que cubren el 80% de la producción. También se cultivan las variedades de Assyrtiko, Malagouzia y variedades tintas como Mandilaria y Agiorgitiko.
«Retsina», el vino tradicional de resinita con una historia de 4.000 años, es la marca registrada de la región. Su sabor único proviene del uso de resina de pino, una práctica que comenzó en la antigüedad para compartimentar y preservar las ánforas. Hoy en día, la retsina se considera un acompañamiento ideal para los sabores intensos de la cocina griega, como el marisco, el bacalao al ajillo que es el famoso «bakaliaros skordaliá», platos hechos con verduras cocidas en aceite y otros platos tradicionales.
Bodegas para visitar
Las modernas bodegas de Ática están abiertas a los visitantes, ofreciendo a los amantes del vino la oportunidad de realizar catas de vino y comprar sus productos directamente en su lugar de producción. Un paseo por los verdes viñedos es la mejor manera de experimentar el mágico mundo del vino y disfrutar de la dulce euforia que ofrece la tierra del Ática.
Mito e historia
Según la mitología, el dios Dioniso enseñó el arte de la viticultura al rey Icario, reconociendo la idoneidad del suelo ático. En la antigüedad, el vino era uno de los productos más valiosos de Atenas y gracias a su alta calidad, viajó por todo el mundo llevado en ánforas áticas. Hoy en día, los productores de vino continúan con este legado, colocando a Ática en el mapa mundial del vino.
Variedades y la famosa «retsina»
Los viñedos están dominados por variedades blancas, siendo las más destacadas Savatiano y Roditis, que cubren el 80% de la producción. También se cultivan las variedades de Assyrtiko, Malagouzia y variedades tintas como Mandilaria y Agiorgitiko.
«Retsina», el vino tradicional de resinita con una historia de 4.000 años, es la marca registrada de la región. Su sabor único proviene del uso de resina de pino, una práctica que comenzó en la antigüedad para compartimentar y preservar las ánforas. Hoy en día, la retsina se considera un acompañamiento ideal para los sabores intensos de la cocina griega, como el marisco, el bacalao al ajillo que es el famoso «bakaliaros skordaliá», platos hechos con verduras cocidas en aceite y otros platos tradicionales.
Bodegas para visitar
Las modernas bodegas de Ática están abiertas a los visitantes, ofreciendo a los amantes del vino la oportunidad de realizar catas de vino y comprar sus productos directamente en su lugar de producción. Un paseo por los verdes viñedos es la mejor manera de experimentar el mágico mundo del vino y disfrutar de la dulce euforia que ofrece la tierra del Ática.




















