Un famoso paraje natural
Una de las bellezas «ocultas» de Kastelórizo se encuentra en su extremo sureste y le invita a descubrirla; de hecho, muchos llegan a la isla precisamente para verla. Se trata de la Cueva Azul, con sus aguas de un azul eléctrico, un fenómeno que se produce por el reflejo del sol en el interior de la cueva, y sus estalactitas blancas en la parte superior.
Explórela en barco o en un pequeño bote neumática, a primera hora de la mañana, cuando el sol aún está bajo y su luz entra a través de su estrecha abertura, a solo 1 m de altura sobre el agua. Por eso, el acceso debe realizarse en condiciones meteorológicas favorables y debe ir a bordo alguien que conozca el lugar.
El recorrido por la cueva (35 m de altura, 40 m de ancho y 75 m de largo) es único y merece la pena inmortalizarlo con una cámara de fotos o de vídeo. Si tiene suerte, podrá avistar palomas silvestres en las rocas y focas Monachus monachus que suelen refugiarse en la Cueva Azul. A ellas se debe el nombre de «Fókiani» que le han dado los lugareños.
Sumérjase en sus aguas cristalinas con máscara y tubo y lo que verá no lo olvidará jamás: aguas de un azul intenso y bancos de peces pequeños que nadan despreocupados a su lado. Un momento de belleza única que e anima a descubrir también el resto de las cuevas marinas de la isla: las Kolones, de tonos azules similares a los de la Cueva Azul, el Arnaoutis y el Katrantzís.
Explórela en barco o en un pequeño bote neumática, a primera hora de la mañana, cuando el sol aún está bajo y su luz entra a través de su estrecha abertura, a solo 1 m de altura sobre el agua. Por eso, el acceso debe realizarse en condiciones meteorológicas favorables y debe ir a bordo alguien que conozca el lugar.
El recorrido por la cueva (35 m de altura, 40 m de ancho y 75 m de largo) es único y merece la pena inmortalizarlo con una cámara de fotos o de vídeo. Si tiene suerte, podrá avistar palomas silvestres en las rocas y focas Monachus monachus que suelen refugiarse en la Cueva Azul. A ellas se debe el nombre de «Fókiani» que le han dado los lugareños.
Sumérjase en sus aguas cristalinas con máscara y tubo y lo que verá no lo olvidará jamás: aguas de un azul intenso y bancos de peces pequeños que nadan despreocupados a su lado. Un momento de belleza única que e anima a descubrir también el resto de las cuevas marinas de la isla: las Kolones, de tonos azules similares a los de la Cueva Azul, el Arnaoutis y el Katrantzís.



























