Una obra maestra del arte natural
Situada a pocos kilómetros al norte de Trípoli, en la meseta de Mantinea, se abre un paisaje subterráneo de gran carga geológica e histórica. La Cueva de Kapsia forma parte de un complejo sistema de sumideros (katavothres) —activos e inactivos— que drenan naturalmente la cuenca de Mantinea. Frente a su entrada, aún se distinguen tres sumideros protegidos por una impresionante presa de piedra semicircular del siglo XIX.
En su interior, se despliega una rica decoración de estalagmitas con coloraciones raras. La iluminación tenue resalta el ritmo natural de la cavidad, realzando su majestuosidad sin alterar su belleza original.
Los hallazgos arqueológicos dan fe de un uso esporádico de la cueva desde el Neolítico hasta los primeros tiempos bizantinos. El descubrimiento de unos 50 esqueletos humanos de diferentes edades otorga al lugar una importancia histórica y emocional muy especial, convirtiéndolo en un sitio de gran valor patrimonial.
Combine su visita con una parada en el pintoresco pueblo de Kapsia o con un paseo por la llanura de Mantinea, permitiendo que la experiencia subterránea se vea perfectamente enmarcada por los paisajes abiertos de Arcadia.
En su interior, se despliega una rica decoración de estalagmitas con coloraciones raras. La iluminación tenue resalta el ritmo natural de la cavidad, realzando su majestuosidad sin alterar su belleza original.
Los hallazgos arqueológicos dan fe de un uso esporádico de la cueva desde el Neolítico hasta los primeros tiempos bizantinos. El descubrimiento de unos 50 esqueletos humanos de diferentes edades otorga al lugar una importancia histórica y emocional muy especial, convirtiéndolo en un sitio de gran valor patrimonial.
Combine su visita con una parada en el pintoresco pueblo de Kapsia o con un paseo por la llanura de Mantinea, permitiendo que la experiencia subterránea se vea perfectamente enmarcada por los paisajes abiertos de Arcadia.































