El refugio del gran dramaturgo
Escondida en la ladera sur de Salamina, sobre la bahía de Peristeria y con vistas panorámicas al golfo Sarónico, a Egina, a Metana y a Trizina, la Cueva de Eurípides le transporta al mundo de la tragedia griega antigua. Según fuentes antiguas, el gran trágico se retiraba aquí, a su refugio, para reflexionar y dar forma a sus obras.
No se permite la entrada a la cueva, sin embargo, se sabe que tiene una longitud de unos 47 m y está dividida por cortinas de estalactitas en diez pequeñas cámaras conectadas entre sí por estrechos pasillos y techos bajos, creando una atmósfera de recogimiento y misticismo. El erudito romano Aulo Gelio ya mencionaba en el siglo II d. C. que había visitado en Salamina una cueva oscura y sobrenatural donde, según la tradición, Eurípides escribía sus tragedias.
Las excavaciones realizadas en la década de 1990 confirmaron el uso a lo largo del tiempo de la cueva, revelando hallazgos de diversos periodos históricos, desde el Neolítico hasta la época romana y la dominación franca. Entre ellos se incluyen herramientas neolíticas de pedernal y obsidiana, una espada micénica corta de bronce, una lujosa copa romana con escenas dionisíacas en relieve, joyas, fragmentos de vasijas, monedas y objetos usados para propósitos de culto.
De especial interés es un fragmento de vasija del siglo V a. C., en el que están grabadas al revés las primeras letras del nombre de Eurípides.
Hoy en día, la mayoría de estos hallazgos se exponen en el Museo Arqueológico de Salamina.
No se permite la entrada a la cueva, sin embargo, se sabe que tiene una longitud de unos 47 m y está dividida por cortinas de estalactitas en diez pequeñas cámaras conectadas entre sí por estrechos pasillos y techos bajos, creando una atmósfera de recogimiento y misticismo. El erudito romano Aulo Gelio ya mencionaba en el siglo II d. C. que había visitado en Salamina una cueva oscura y sobrenatural donde, según la tradición, Eurípides escribía sus tragedias.
Las excavaciones realizadas en la década de 1990 confirmaron el uso a lo largo del tiempo de la cueva, revelando hallazgos de diversos periodos históricos, desde el Neolítico hasta la época romana y la dominación franca. Entre ellos se incluyen herramientas neolíticas de pedernal y obsidiana, una espada micénica corta de bronce, una lujosa copa romana con escenas dionisíacas en relieve, joyas, fragmentos de vasijas, monedas y objetos usados para propósitos de culto.
De especial interés es un fragmento de vasija del siglo V a. C., en el que están grabadas al revés las primeras letras del nombre de Eurípides.
Hoy en día, la mayoría de estos hallazgos se exponen en el Museo Arqueológico de Salamina.
































