Camine encima de las murallas históricas de la ciudad
En Heraclión, la historia coexiste con la vida contemporánea y nada lo demuestra más que las murallas venecianas, una de las fortificaciones más grandes del Mediterráneo. Su construcción comenzó en el siglo XV por los venecianos, con el fin de proteger la ciudad de las invasiones. El asedio legendario que condujo a la conquista de la ciudad por los otomanos duró 21 años, desde 1648 hasta 1669.
Con una longitud de aproximadamente siete kilómetros, siete baluartes e impresionantes puertas, las murallas rodean el centro histórico y constituyen un punto de referencia emblemático para el visitante. El baluarte más famoso y grande es el de Martinengo, donde se encuentra la tumba de N. Kazantzakis. Las puertas de las murallas, como las de Belén, de Jesús y de San Jorge, han sido restauradas y hoy albergan acciones culturales, con exhibiciones, conciertos y representaciones teatrales.
Las murallas venecianas de Heraclión no son solo un monumento, sino también, un lugar de paseo, recreo y vida diaria. Recorridos contemporáneos encima de las murallas ofrecen oportunidades de deporte o relajación con vistas únicas a la ciudad y el mar, mientras que los lugareños las consideran parte de su identidad.
La visita a las murallas venecianas puede combinarse con un paseo en el centro histórico y los museos de Heraclión que ponen de relieve la riqueza cultural de la ciudad.
Con una longitud de aproximadamente siete kilómetros, siete baluartes e impresionantes puertas, las murallas rodean el centro histórico y constituyen un punto de referencia emblemático para el visitante. El baluarte más famoso y grande es el de Martinengo, donde se encuentra la tumba de N. Kazantzakis. Las puertas de las murallas, como las de Belén, de Jesús y de San Jorge, han sido restauradas y hoy albergan acciones culturales, con exhibiciones, conciertos y representaciones teatrales.
Las murallas venecianas de Heraclión no son solo un monumento, sino también, un lugar de paseo, recreo y vida diaria. Recorridos contemporáneos encima de las murallas ofrecen oportunidades de deporte o relajación con vistas únicas a la ciudad y el mar, mientras que los lugareños las consideran parte de su identidad.
La visita a las murallas venecianas puede combinarse con un paseo en el centro histórico y los museos de Heraclión que ponen de relieve la riqueza cultural de la ciudad.








































