El Ombligo del Mundo
A los pies del monte Parnaso, entre los imponentes acantilados de las Fedríades, se extiende el santuario panhelénico de Delfos. Durante siglos, este lugar fue el corazón espiritual de la antigua Grecia, el «ombligo del mundo», donde, según el mito, se encontraron las dos águilas enviadas por Zeus desde los extremos del universo.
Historia y mito
El culto en este enclave comenzó con la veneración a la deidad femenina de la Tierra (Gea) y al dragón Pitón. Tras derrotar a Pitón, Apolo estableció su propio santuario. En honor a su victoria, se instauraron los Juegos Píticos, los segundos más importantes después de las Olimpiadas. Los hallazgos más antiguos se remontan al periodo Neolítico (4000 a. C.) en la Cueva Coricia, aunque el culto a Apolo prevaleció definitivamente en el siglo VIII a. C.
La Anfictionía de Delfos, una confederación de doce tribus, desempeñó un papel crucial en la gestión del lugar sagrado. Su periodo de mayor prosperidad (siglos VI-IV a. C.) trajo riqueza y renombre, con la Pitia dictando oráculos que decidían fundaciones de ciudades y guerras. Tras periodos de saqueos y declive, el oráculo calló definitivamente en el año 394 d. C. por decreto de Teodosio I. La sistemática «Gran Excavación» comenzó en 1891 a cargo de la Escuela Francesa de Atenas, tras el traslado del pueblo de Kastri, que se había construido sobre las ruinas.
Un recorrido por el recinto arqueológico
El sitio se divide en dos santuarios principales y diversas instalaciones deportivas:
Historia y mito
El culto en este enclave comenzó con la veneración a la deidad femenina de la Tierra (Gea) y al dragón Pitón. Tras derrotar a Pitón, Apolo estableció su propio santuario. En honor a su victoria, se instauraron los Juegos Píticos, los segundos más importantes después de las Olimpiadas. Los hallazgos más antiguos se remontan al periodo Neolítico (4000 a. C.) en la Cueva Coricia, aunque el culto a Apolo prevaleció definitivamente en el siglo VIII a. C.
La Anfictionía de Delfos, una confederación de doce tribus, desempeñó un papel crucial en la gestión del lugar sagrado. Su periodo de mayor prosperidad (siglos VI-IV a. C.) trajo riqueza y renombre, con la Pitia dictando oráculos que decidían fundaciones de ciudades y guerras. Tras periodos de saqueos y declive, el oráculo calló definitivamente en el año 394 d. C. por decreto de Teodosio I. La sistemática «Gran Excavación» comenzó en 1891 a cargo de la Escuela Francesa de Atenas, tras el traslado del pueblo de Kastri, que se había construido sobre las ruinas.
Un recorrido por el recinto arqueológico
El sitio se divide en dos santuarios principales y diversas instalaciones deportivas:
- El Santuario de Atenea Pronaia: Era la primera parada para quienes llegaban desde Atenas. Aquí destacan el célebre Tholos, una obra maestra circular de la arquitectura, y las ruinas de los templos dedicados a la diosa. También se conservan altares dedicados a otras deidades y el Tesoro de los Marselleses.
- El Gimnasio y la Fuente de Castalia: Antes de entrar al oráculo, los visitantes pasaban por el Gimnasio para ejercitarse y por la sagrada Fuente de Castalia para realizar la purificación ritual.
- El Santuario de Apolo: Es el corazón del yacimiento. La Vía Sacra asciende entre los tesoros (pequeños edificios dedicados como ofrendas por diversas ciudades), siendo el más impresionante el restaurado Tesoro de los Atenienses. En el centro se alza el magnífico Templo de Apolo, que albergaba el ádyton (santuario interior) y el monumento de mármol del ómfalo.
- Teatro y Estadio: Situado por encima del templo, el teatro acogía certámenes musicales, mientras que el estadio, encaramado en lo alto de la colina, era la sede de las competiciones atléticas de los Juegos Píticos.





