Tras las huellas de una gran ciudad del mundo griego antiguo
Antigua Corinto fue una de las ciudades más poderosas y ricas del mundo griego antiguo. Conocida ya desde la época micénica, Homero se refiere a ella como "afneios", es decir, opulenta. Este calificativo se debe a la fertilidad de la llanura corintia y a su posición estratégica entre los golfos Sarónico y de Corinto.
El yacimiento arqueológico organizado se extiende por las faldas septentrionales de Acrocorinto, alrededor del arcaico Templo de Apolo, que domina el paisaje con sus columnas dóricas monolíticas desde el siglo VI a. C. A su alrededor se despliega el Foro Romano, uno de los espacios públicos más extensos descubiertos en Grecia.
Las ruinas ponen de relieve la complejidad y los múltiples niveles de la antigua Corinto. Templos, estoas (pórticos), fuentes, complejos termales y edificios públicos convivían con talleres, hornos cerámicos y necrópolis, reflejando una ciudad en funcionamiento constante.
Al sur del recinto principal han salido a la luz el Teatro, el Odeón romano, así como el extenso Santuario de Asclepio e Higía, uno de los centros terapéuticos más importantes de Corinto, con una vigencia de más de ocho siglos.
La topografía urbana se completa con monumentos de periodos posteriores: el Barrio Franco, vestigios venecianos y otomanos, así como tramos de fortificaciones que atestiguan la larga e ininterrumpida ocupación de la zona.
Combine su visita al yacimiento con la subida a Acrocorinto para comprender la relación estratégica entre la ciudad y su fortaleza.
El yacimiento arqueológico organizado se extiende por las faldas septentrionales de Acrocorinto, alrededor del arcaico Templo de Apolo, que domina el paisaje con sus columnas dóricas monolíticas desde el siglo VI a. C. A su alrededor se despliega el Foro Romano, uno de los espacios públicos más extensos descubiertos en Grecia.
Las ruinas ponen de relieve la complejidad y los múltiples niveles de la antigua Corinto. Templos, estoas (pórticos), fuentes, complejos termales y edificios públicos convivían con talleres, hornos cerámicos y necrópolis, reflejando una ciudad en funcionamiento constante.
Al sur del recinto principal han salido a la luz el Teatro, el Odeón romano, así como el extenso Santuario de Asclepio e Higía, uno de los centros terapéuticos más importantes de Corinto, con una vigencia de más de ocho siglos.
La topografía urbana se completa con monumentos de periodos posteriores: el Barrio Franco, vestigios venecianos y otomanos, así como tramos de fortificaciones que atestiguan la larga e ininterrumpida ocupación de la zona.
Combine su visita al yacimiento con la subida a Acrocorinto para comprender la relación estratégica entre la ciudad y su fortaleza.





























































































