Vacaciones alternativas en la campiña griega
El campo griego espera a sus visitantes para revelarles sus impresionantes secretos: paisajes de insuperable belleza y una rica paleta de colores que rivaliza con la del pintor impresionista más talentoso. Grecia no es solo un destino privilegiado para las vacaciones de verano, sino también para las de otoño. Las actividades agrícolas predominan en esta época y invitan al visitante a participar en la fiesta de la tierra. La recolección de la aceituna es una actividad fundamental a finales de otoño y se ha incorporado a la oferta turística del agroturismo y el ecoturismo, como una opción de vacaciones alternativa cerca de la naturaleza.
La recolección de la aceituna, trabajo agrícola y actividad económica con una larga tradición en Grecia, país productor de aceite por excelencia, era hasta hace poco objeto de interés y estudio solo para folcloristas e historiadores. Hoy en día, los alojamientos agroturísticos modelo en Eubea, Lesvos, Creta, Kálymnos, Paros, Cefalonia, Kalamata, Citera, etc., ofrecen a sus huéspedes la posibilidad de participar en la recolección de aceitunas, en el marco de un itinerario por las actividades y los lugares de interés de la región.
En un entorno sencillo pero acogedor, con color local y con infinitos olivares como patio, el visitante renueva su relación con la naturaleza y entra en contacto con todo el proceso de la cosecha. Así, cualquiera que lo desee puede recolectar aceitunas con alguno de los métodos ancestrales, ayudando desde un día hasta varias semanas. A continuación, llevará las aceitunas al molino tradicional, donde se iniciará en el método tradicional de extracción del preciado aceite de oliva, hasta que este brote dorado y los aromas del molino se desprendan. Después de molerlas, quien haya ayudado puede llevarse como recompensa una cantidad de aceite o incluso llenar botellas con aceite de oliva fresco que llevarán su etiqueta personal.
Un proceso interactivo que trasciende los límites de la simple observación turística y convierte al visitante en partícipe de la vida rural, un verdadero retorno, aunque sea temporal, al modo de vida tradicional. En la fiesta de la naturaleza, en medio de los interminables olivares, la combinación del trabajo y el placer ofrece una experiencia única a quienes participaron en la recolección de la aceituna. Una actividad agrícola básica se convirtió al mismo tiempo en una actividad turística tranquila, fuente de satisfacción única para quienes tuvieron la suerte de estar presentes.
El final de la recolección de aceitunas marca el comienzo de un rico banquete y una fiesta, recompensa al esfuerzo de los participantes y reviviscencia de una tradición que se remonta a la antigüedad. Durante la preparación de la comida se utiliza abundante aceite de oliva fresco, que se revela a los comensales infinitamente más sabroso que cualquier otra cosa. La contribución práctica deja una indescriptible sensación de satisfacción en los participantes y «endulza» en grado sumo la experiencia en sí misma, su propia existencia.
Pero la relación con el olivo y el aceite de oliva no se detiene aquí. Ahora existe la posibilidad de que el visitante «adopte» uno o varios olivos, obteniendo el certificado correspondiente con información sobre esos olivos concretos; además, cada año recibe el aceite de oliva producido por los árboles adoptados.
El producto de la cosecha, el aceite de oliva, la «sangre amarilla» según la musa popular, es un elemento básico de la dieta griega, además de ser conocidas sus importantes propiedades cosméticas y medicinales. Siempre ha sido una fuente de riqueza y poder, especialmente en las sociedades antiguas; aún hoy impresionan los gigantescos almacenes de aceite de los palacios minoicos con sus enormes pithos, mientras que las botijas de dos asas de la época micénica transportaban su valioso contenido a lo largo y ancho del mundo mediterráneo.
En la Atenas clásica, las ánforas panatenaicas, un premio codiciado por los vencedores de las competiciones, se ofrecían llenas de excelente aceite de oliva de Ática, mientras que los olímpicos eran coronados con el kotinos, una simple rama de olivo. En nuestra época, el aceite de oliva griego sigue siendo protagonista en nuestra vida cotidiana, reconocido mundialmente, con el último galardón otorgado a la cooperativa agrícola de Kritsa Lasithi, en cuyas instalaciones se envasa y exporta el famoso aceite de oliva de excelente calidad, conocido también como el «Rolls-Royce» del aceite.
La botella que contiene este preciado líquido ha sido galardonada internacionalmente por su diseño y envase, vinculando de alguna manera la refinada tradición del pasado, cuando los recipientes para aceite (ánforas con boca falsa, anforas panatenaicas) eran auténticas obras de arte, con la inspiración moderna y el espíritu artístico del presente. La tradición y la experiencia milenarias, la innovación y el espíritu emprendedor se entrelazan armoniosamente con el olivo y el aceite de oliva como punto de referencia. el visitante que se encuentre en Grecia será muy afortunado, bendecido diría uno, si decide participar en prácticas tradicionales que honran los dones de la tierra griega de la manera más respetuosa con el medio ambiente. De este modo, podrá disfrutar del resultado de su propio esfuerzo, un producto que se ha consolidado en las preferencias del consumo mundial y ha obtenido las mejores críticas en todo el mundo.