Descubra la continuidad histórica de Tracia en un espacio museístico emblemático
La visita comienza con hallazgos prehistóricos procedentes de los yacimientos de Paradimi y Makri: delicadas figurillas de arcilla, herramientas y objetos de uso cotidiano que arrojan luz sobre los orígenes de la civilización en el norte de Grecia. A través de estas piezas se pone de manifiesto la evolución gradual de las primeras sociedades y la formación de los primeros núcleos de asentamiento en la región de Ródope.
A continuación, descubrirá el auge de las colonias griegas y de las ciudades romanas. Objetos procedentes de la región de Ródope, de Abdera y de la zona media del río Evros despliegan ante usted una época de prosperidad económica y cultural. En las vitrinas destacan ejemplos únicos de coroplastia (técnica de modelado de pequeñas figuras de arcilla), cerámica decorada y metalurgia, así como una impresionante colección de monedas que refleja la solidez económica de la Tracia antigua.
El punto culminante de la colección es el busto de oro repujado del emperador Septimio Severo, que impresiona por su excelencia artística y su relevancia histórica. Al mismo tiempo, las estelas funerarias en relieve y las esculturas ofrecen una visión profunda de las tradiciones religiosas, las prácticas funerarias y la jerarquía social de los periodos clásico y romano.
La historia del museo, con décadas de funcionamiento, está estrechamente vinculada a las excavaciones que sacaron a la luz tesoros de ciudades como Dikaia y Mesimvria-Zone. Finalice su visita con el paso a la época paleocristiana y bizantina, donde elementos arquitectónicos y objetos religiosos completan el mosaico de la larga historia de la región.
A través de una cuidada presentación de sus colecciones, el museo pone de relieve a Tracia como un centro atemporal de intercambios culturales.













































































































