En las aguas cristalinas de Epiro
El río Voidomatis nace en la garganta de Vikos y sigue un impresionante curso fluvial rodeado de plátanos centenarios que bordean su cauce y de puentes tradicionales de piedra sobre sus aguas. El río Voidomatis une sus aguas cristalinas con las del río Aoos en la llanura de Konitsa.
El puente de Aristi es el punto de encuentro y de salida para los aficionados al rafting y al kayak, cerca del pueblo de Aristi, uno de los Zagorochoria (un conjunto de pueblos tradicionales), en pleno corazón del Parque Nacional Vikos-Aoos. La ruta de 5 km no presenta dificultades particulares y no requiere habilidades técnicas especiales. Disfrutarás de una hermosa vegetación, manantiales, pequeñas cascadas y puentes de piedra.
A mitad del recorrido te espera una sorpresa: el monasterio abandonado de Agioi Anargyroi, del siglo XVI. El lugar cuenta con precipicios verticales y cuevas que antiguamente servían de retiro para los monjes; el paisaje, sin duda, te dejará sin aliento. El cuerpo y el alma recuperarán fuerzas antes de emprender la etapa final del trayecto, mientras remas bajo Kato Kleidonia, un puente de un solo arco y una auténtica joya del recorrido fluvial. Un refrescante chapuzón en las heladas aguas es una opción para los más valientes; una experiencia que pondrá un broche inolvidable a la aventura.
Escucharás las últimas indicaciones del barquero, que guiará hábilmente la embarcación junto a la cascada artificial. Una cosa es segura: cuando llegues al final, desearás volver a empezar desde el principio.
El puente de Aristi es el punto de encuentro y de salida para los aficionados al rafting y al kayak, cerca del pueblo de Aristi, uno de los Zagorochoria (un conjunto de pueblos tradicionales), en pleno corazón del Parque Nacional Vikos-Aoos. La ruta de 5 km no presenta dificultades particulares y no requiere habilidades técnicas especiales. Disfrutarás de una hermosa vegetación, manantiales, pequeñas cascadas y puentes de piedra.
A mitad del recorrido te espera una sorpresa: el monasterio abandonado de Agioi Anargyroi, del siglo XVI. El lugar cuenta con precipicios verticales y cuevas que antiguamente servían de retiro para los monjes; el paisaje, sin duda, te dejará sin aliento. El cuerpo y el alma recuperarán fuerzas antes de emprender la etapa final del trayecto, mientras remas bajo Kato Kleidonia, un puente de un solo arco y una auténtica joya del recorrido fluvial. Un refrescante chapuzón en las heladas aguas es una opción para los más valientes; una experiencia que pondrá un broche inolvidable a la aventura.
Escucharás las últimas indicaciones del barquero, que guiará hábilmente la embarcación junto a la cascada artificial. Una cosa es segura: cuando llegues al final, desearás volver a empezar desde el principio.

















































































