Dos de los barrios más característicos de Atenas
Kypseli y Pangrati son dos barrios que encarnan la identidad multifacética y en constante cambio de Atenas, donde el pasado, el presente y el futuro de la ciudad se encuentran en un radio corto de calles, cafés y cines al aire libre.
En Kypseli, las casas neoclásicas de principios del siglo XX conviven con bloques de pisos de entreguerras que fueron de los primeros de su tipo en Atenas. Su carácter multicultural, resultado de los sucesivos movimientos de población, le ha valido la fama de ser el barrio más animado y auténtico de la ciudad. Ahora es un imán para artistas internacionales que eligen establecer aquí su estudio, y la zona funciona también como centro de creación de arte contemporáneo.
La calle peatonal de Fokíonos Negri, con su característica hilera de árboles y sus fuentes, fue el «bulevard» ateniense de la década de los años 50, lugar de paseo y exhibición de elegancia. Hoy, las mesitas de los cafés vuelven a llenarse de vida: desde los clásicos locales históricos hasta los restaurantes multiculturales, Kypseli transmite un ritmo de un barrio casi europeo.
Pangrati, por otro lado, se ha convertido en las últimas décadas en un semillero de creatividad juvenil. Con sus cuestas, las plazas de Agios Spyridon, Mesolongiou y Varnava, la zona de Mets y los edificios de la década de 1930, con sus barandillas art déco y sus rotondas, aún recuerda una Atenas que creció con la radio y los alféizares de mármol. El Museo de la Fundación Vasilis y Eliza Gοulandris ha aportado un valor añadido a la zona gracias a la exposición de su colección histórica de obras de arte, que incluye desde El Greco y Giacometti hasta Pablo Picasso y Francis Bacon.
En los últimos años Pangrati se ha convertido en centro de la nueva gastronomía ateniense, proponiendo un paisaje gustativo que se mueve entre lo familiar y lo experimental. Ha sido calificado como uno de los barrios más «cool» del mundo, y no es casualidad.
En Kypseli, las casas neoclásicas de principios del siglo XX conviven con bloques de pisos de entreguerras que fueron de los primeros de su tipo en Atenas. Su carácter multicultural, resultado de los sucesivos movimientos de población, le ha valido la fama de ser el barrio más animado y auténtico de la ciudad. Ahora es un imán para artistas internacionales que eligen establecer aquí su estudio, y la zona funciona también como centro de creación de arte contemporáneo.
La calle peatonal de Fokíonos Negri, con su característica hilera de árboles y sus fuentes, fue el «bulevard» ateniense de la década de los años 50, lugar de paseo y exhibición de elegancia. Hoy, las mesitas de los cafés vuelven a llenarse de vida: desde los clásicos locales históricos hasta los restaurantes multiculturales, Kypseli transmite un ritmo de un barrio casi europeo.
Pangrati, por otro lado, se ha convertido en las últimas décadas en un semillero de creatividad juvenil. Con sus cuestas, las plazas de Agios Spyridon, Mesolongiou y Varnava, la zona de Mets y los edificios de la década de 1930, con sus barandillas art déco y sus rotondas, aún recuerda una Atenas que creció con la radio y los alféizares de mármol. El Museo de la Fundación Vasilis y Eliza Gοulandris ha aportado un valor añadido a la zona gracias a la exposición de su colección histórica de obras de arte, que incluye desde El Greco y Giacometti hasta Pablo Picasso y Francis Bacon.
En los últimos años Pangrati se ha convertido en centro de la nueva gastronomía ateniense, proponiendo un paisaje gustativo que se mueve entre lo familiar y lo experimental. Ha sido calificado como uno de los barrios más «cool» del mundo, y no es casualidad.



















