Importantes monumentos de cada periodo de su agitada historia, como emblemáticos yacimientos arqueológicos, iglesias bizantinas e impresionantes castillos, hacen del Peloponeso un destino ideal para recorrer y entrar en contacto con la historia y la cultura. Es admirable el hecho de que cinco de los veinte monumentos griegos declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO se encuentren en el Peloponeso. Venga a visitarlos.
Templo de Apolo Epicurio
En el centro del Peloponeso, en Vases, en la antigua Figalia, a una altitud de 1.130 m, se alza majestuoso el templo de Apolo Epicuro, también conocido como «Parthenón del Peloponeso», ya que se considera que el inspirador y constructor del templo fue Ictino, gran arquitecto de la antigüedad, que junto con Calícrates diseñó el Partenón. De hecho, esta joya arquitectónica universal fue el primer monumento de Grecia en ser reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, en 1986. Se puede llegar al templo desde Ilia, tras un recorrido mágico junto al curso del río Neda, o desde Tripoli y Megalópoli.
El templo, en su forma actual, fue construido entre los años 420 y 400 a. C., probablemente en el siglo VII a. C. El templo más reciente resume en su estructura todo el conocimiento arquitectónico de la civilización griega antigua.
Con elementos arcaicos, pero también grandes innovaciones, fue objeto de admiración por parte de los viajeros a lo largo de los siglos y sigue impresionando y cautivando a sus visitantes hasta el día de hoy.
Yacimiento arqueológico del Asclepeion de Epidauro
El yacimiento arqueológico de Epidauro, uno de los más importantes del mundo antiguo, cautiva el alma humana con su belleza e imponencia. Se trata de un lugar que refleja el esplendor de la civilización griega a través de hallazgos arqueológicos de incomparable valor.
La antigua ciudad de Epidauro, con vistas al golfo Sarónico, dominaba la tierra argólica. Las montañas Arachneo, Koryfeo y Tithio, como un abrazo natural, protegían la ciudad de los vientos, dotándola de un clima excelente. Las abundantes aguas cristalinas, los hermosos paisajes naturales y las condiciones climáticas beneficiosas crearon el lugar ideal para la curación del hombre, con el poder de los dioses. Allí se fundó el Asclepeion, sede del dios médico de la antigüedad y el centro terapéutico más importante de todo el mundo griego y romano. Sus monumentos son hoy en día no solo obras maestras de la antigua arte griega de fama mundial, sino también un testimonio excepcional de la práctica de la medicina en la antigüedad.
Mystrás
La visita a Mystrás, a 6 km al noroeste de Esparta, transporta al viajero a la época del Imperio bizantino. La ciudad medieval fortificada del Peloponeso, con sus encantadores signos del paso del tiempo, cautiva con la atmósfera irresistible que crean sus magníficos monumentos: los «Palacios de los Paleólogos», las residencias de los nobles (Láskaris, Fragkópoulos), las imponentes iglesias (Agios Dimitrios, Pantánasa) y los monasterios (Perívleptos, Vrontochio) componen un escenario de grandeza de épocas pasadas. Una visita al impresionante museo, un edificio de piedra de dos plantas construido en 1754, es el mejor colofón a un recorrido por uno de los yacimientos arqueológicos más atractivos del mundo.
Yacimiento arqueológico de Olimpia
En el oeste del Peloponeso, en el hermoso valle del río Alfeo, floreció el santuario más glorioso de la antigua Grecia, dedicado al padre de los dioses, Zeus. Se extiende por las faldas suroccidentales de la frondosa colina de Cronio, entre los ríos Alfeo y Cládeo, que confluyen en esta zona.
A pesar de su ubicación aislada cerca de la costa occidental del Peloponeso, Olimpia se estableció en toda Grecia como el centro religioso y deportivo más importante. Aquí nacieron los juegos más importantes de la antigua Grecia, los Juegos Olímpicos, que se celebraban cada cuatro años en honor a Zeus, una institución con un brillo y un esplendor especiales desde la antigüedad hasta nuestros días.
Según el sitio web del Patrimonio Mundial de la UNESCO, no existe ningún yacimiento arqueológico en todo el mundo con una referencia tan estrecha a la realidad actual como el de Olimpia. El estadio antiguo, donde se celebraban los Juegos Olímpicos en la antigüedad, el templo monumental de Zeus, el más grande del Peloponeso, el Filipeo, el templo de Hera y la Palestra son solo algunos de los lugares de interés del recinto.
Micenas y Tirinto
La tierra del Peloponeso alberga en su seno una de las civilizaciones más importantes que florecieron bajo el sol griego: la micénica. Las «doradas» Micenas, con su grandiosa arquitectura, sus monumentos escritos y su refinada cultura, alcanzaron su apogeo a finales de la Edad del Bronce, entre 1350 y 1200 a. C. Las primeras facciones hegemónicas aparecieron ya en el 1700 a. C., es decir, en una profundidad histórica difícil de apreciar. Es entonces cuando se construyen las primeras tumbas monumentales. Desde entonces, la evolución es vertiginosa: complejos palaciegos, murallas ciclópeas que aún hoy inspiran temor, la famosa «tumba («tesoro») de Atreo», los enormes dinteles, las fuentes y los bastiones conforman uno de los mayores conjuntos arquitectónicos que conoció el mundo antiguo.
Tirinto se consideraba una ciudad construida por cíclopes, ya que la fortificación de la colina (en el km 8 de la carretera Argos - Nauplia), que protege el complejo palaciego, es una construcción tan impresionante que los antiguos griegos no podían aceptar que fuera obra de manos humanas. No es casualidad, por otra parte, que todos los grandes héroes dotados de poderes sobrenaturales estén relacionados con Tirinto: Belerofonte, Perseo, Heracles.
El edificio circular de 27 metros de diámetro, que domina la cima de la colina, es una prueba irrefutable del poder de la ciudad. Su fortificación se completó gradualmente para proteger el complejo palaciego, los lugares de culto y los monumentos funerarios. Almacenes, talleres y viviendas completan la imagen de una ciudad que floreció durante casi 2000 años, hasta el siglo V a. C.