El viaje en barco por el archipiélago de las Cícladas, que según la antigua leyenda fueron creadas por el dios Poseidón, está bañado por el azul y el blanco del mar Egeo. Las Cícladas seducen a los amantes del mar; sus aguas azul profundo despiertan los sentidos; los fuertes vientos provocan a los navegantes y los llevan a un emocionante viaje por paraísos flotantes.
Levantad anclas
Sea cual sea el tipo de embarcación que tenga, vela o motor, las opciones para vivir la experiencia del descubrimiento personal son realmente infinitas. Incluso si no es uno de los afortunados propietarios, decenas de empresas de alquiler de embarcaciones de recreo con profesionalidad y experiencia están a su disposición para recomendarle la embarcación o las rutas marítimas adecuadas en función de sus intereses y posibilidades económicas.
A bordo
Tras los trámites de salida y el aprovisionamiento con todo lo necesario para el viaje, ¡zarpamos hacia las Cícladas! Nuestra primera parada es Andros. Ruidosas gaviotas nos dan la bienvenida a esta hermosa isla con su escarpada costa y su gran tradición marinera. Le sigue Tinos, con su aura cosmopolita, su famosa fiesta del 15 de agosto y su arquitectura singular.
A continuación, disfrutaremos del cosmopolita desenfado de Míkonos, la isla de los vientos y de las celebridades, junto a los imponentes molinos de viento. A pocas millas náuticas nos espera Delos, la isla sagrada de las Cícladas, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Grecia y monumento del patrimonio cultural mundial.
Los vientos de popa nos llevan a Naxos, donde nos recibe la famosa «Portara». Es imprescindible hacer una parada en Amorgós, la isla del «Azul Infinito». Anafi, la isla en la que el altísimo monte Kálamos le da una curiosa forma cónica, nos da la bienvenida a sus paradisíacas playas.
Los escarpados acantilados de Caldera y los impresionantes colores volcánicos de Santorini componen un escenario único para disfrutar de la mundialmente famosa puesta de sol. El «corazón juvenil» de Ios late en sus maravillosas playas. Las gaviotas y los delfines nos acompañan en Serifos, Sifnos y Milos. Pero Kímolos, Folégandros, Síkinos, Citnos, Cea y Giaros no se quedan atrás en cuanto a singularidad y belleza natural, ni mucho menos.
En la aristocrática Ermúpoli, capital de la hermosa Syros y de todas las Cícladas, nos dejaremos llevar por su aura cosmopolita. De especial belleza son los pintorescos pueblos de la popular Paros, junto a la cual se encuentra otro auténtico «tesoro» cicládico: Antíparos. Por último, el parque náutico de las Pequeñas Cícladas (el conjunto de islas de Irakliá, Schinoussa, Donoussa, Keros y Koufonisia), una acuarela turquesa con playas de arena y calas protegidas de los fuertes vientos, nos esperan para completar el viaje.
Consejos adicionales:
El puerto protegido del Faro en Sifnos.
El paisaje lunar de Sarakíniko, en Milos.
La experiencia única de los deportes acuáticos en Punta, en Paros.
La vida nocturna de Míkonos.
El puerto seguro de Syros, llamado Finikas.
La playa «Tis Grias to Pedima» en Andros.
El monasterio de Panagia Chozoviótissa en Amorgós, visible solo desde el mar.
Los palomares tradicionales de Tinos.
La relajación que ofrece Antíparos.
Las playas doradas y los maravillosos colores de Ios.
Los pequeños y pintorescos puertos de Kímolos.
Chrysospiliá en Folégandros.
El viaje en barco por el archipiélago de las Cícladas, que según la antigua leyenda fueron creadas por el dios Poseidón, está bañado por el azul y el blanco del mar Egeo. Las Cícladas seducen a los amantes del mar; sus aguas azul profundo despiertan los sentidos; los fuertes vientos provocan a los navegantes y los llevan a un emocionante viaje por paraísos flotantes.
Levantad anclas
Sea cual sea el tipo de embarcación que tenga, vela o motor, las opciones para vivir la experiencia del descubrimiento personal son realmente infinitas. Incluso si no es uno de los afortunados propietarios, decenas de empresas de alquiler de embarcaciones de recreo con profesionalidad y experiencia están a su disposición para recomendarle la embarcación o las rutas marítimas adecuadas en función de sus intereses y posibilidades económicas.
A bordo
Tras los trámites de salida y el aprovisionamiento con todo lo necesario para el viaje, ¡zarpamos hacia las Cícladas! Nuestra primera parada es Andros. Ruidosas gaviotas nos dan la bienvenida a esta hermosa isla con su escarpada costa y su gran tradición marinera. Le sigue Tinos, con su aura cosmopolita, su famosa fiesta del 15 de agosto y su arquitectura singular.
A continuación, disfrutaremos del cosmopolita desenfado de Míkonos, la isla de los vientos y de las celebridades, junto a los imponentes molinos de viento. A pocas millas náuticas nos espera Delos, la isla sagrada de las Cícladas, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Grecia y monumento del patrimonio cultural mundial.
Los vientos de popa nos llevan a Naxos, donde nos recibe la famosa «Portara». Es imprescindible hacer una parada en Amorgós, la isla del «Azul Infinito». Anafi, la isla en la que el altísimo monte Kálamos le da una curiosa forma cónica, nos da la bienvenida a sus paradisíacas playas.
Los escarpados acantilados de Caldera y los impresionantes colores volcánicos de Santorini componen un escenario único para disfrutar de la mundialmente famosa puesta de sol. El «corazón juvenil» de Ios late en sus maravillosas playas. Las gaviotas y los delfines nos acompañan en Serifos, Sifnos y Milos. Pero Kímolos, Folégandros, Síkinos, Citnos, Cea y Giaros no se quedan atrás en cuanto a singularidad y belleza natural, ni mucho menos.
En la aristocrática Ermúpoli, capital de la hermosa Syros y de todas las Cícladas, nos dejaremos llevar por su aura cosmopolita. De especial belleza son los pintorescos pueblos de la popular Paros, junto a la cual se encuentra otro auténtico «tesoro» cicládico: Antíparos. Por último, el parque náutico de las Pequeñas Cícladas (el conjunto de islas de Irakliá, Schinoussa, Donoussa, Keros y Koufonisia), una acuarela turquesa con playas de arena y calas protegidas de los fuertes vientos, nos esperan para completar el viaje.
Consejos adicionales:
El puerto protegido del Faro en Sifnos.
El paisaje lunar de Sarakíniko, en Milos.
La experiencia única de los deportes acuáticos en Punta, en Paros.
La vida nocturna de Míkonos.
El puerto seguro de Syros, llamado Finikas.
La playa «Tis Grias to Pedima» en Andros.
El monasterio de Panagia Chozoviótissa en Amorgós, visible solo desde el mar.
Los palomares tradicionales de Tinos.
La relajación que ofrece Antíparos.
Las playas doradas y los maravillosos colores de Ios.
Los pequeños y pintorescos puertos de Kímolos.
Chrysospiliá en Folégandros.
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