Cada isla griega tiene su propio carácter. Hay islas cosmopolitas e islas desiertas. Islas ideales para deportes acuáticos y actividades extremas y otras con una fuerte aura artística. Islas que se prestan a la diversión desenfrenada, pero también islas adecuadas para relajarse. En ellas, la gente disfruta de la tranquilidad, con el paisaje natural, el mar, el azul y la luz griega como telón de fondo.
¡Escápese a alguna de ellas y recargue las pilas! Libérese del estrés y las preocupaciones, aléjese del bullicio y la tensión y recorra lugares que irradian tranquilidad y despreocupación.
Ikaría
La isla de la tranquilidad
Isla con una rica historia y mitología, Ikaría ha vinculado su nombre al legendario Ícaro, el joven que quería volar con sus alas hasta el sol. Playas de arena, aguas corrientes, montañas escarpadas y laderas verdes componen el relieve de la isla. Visite sus aguas termales, únicas en el mundo por su cantidad de radiactividad y su composición química. Conozca el particular estilo de vida de sus habitantes, relacionado con la longevidad, y diviértase en sus famosas fiestas, bailando el ikariótikos hasta el amanecer.Citno
Tranquila y hermosa
Aunque Citno es una de las islas Cícladas más cercanas a Ática, sigue siendo en gran medida inexplorada. Mientras que la parte sur de Citno está prácticamente deshabitada, en la parte norte de la isla encontramos Méricha, el puerto de la isla, Chora (o Mesariá), la capital, Loutrá y Dryopida. Pasee por sus pintorescos pueblos con calles empedradas, casas blancas, plazas, iglesias y molinos de viento. Déjese llevar por el familiar colorido de las Cícladas, con sus colinas áridas y desnudas, rodeadas de kilómetros de muros de piedra seca y salpicadas de capillas blancas.Alónnisos
La tranquilidad absoluta
Alónnisos, la isla más remota de las Espóradas del Norte, es el escenario perfecto para unas vacaciones tranquilas. Renueve sus lazos con la madre tierra. Camine entre bosques de pinos, olivares y huertos. Suba a las montañas de Kalóvoulos, Megalo Chorafi y Kouvoúli, la más alta de la isla. Contemple las magníficas vistas de la costa y las islas dispersas. Nade y disfrute del sol en playas de guijarros, arena blanca y aguas cristalinas. Visite el Parque Marino (con una superficie total de 2200 km²), refugio de aves raras y, sobre todo, de la foca monje mediterráneo monachus monachus.Ítaca
La isla del regreso
Ítaca, patria de Odiseo, promete compensarle y darle la bienvenida, como hizo con su legendario rey tras su largo y aventurero viaje. Descubra los pueblos tradicionales, las aguas azul intenso y las playas de guijarros blancos, así como sus tesoros arqueológicos. Explore las cuevas ocultas, las bahías protegidas y los acantilados azotados por el viento. Disfrute del poético paisaje con sus intensos contrastes que tranquiliza incluso al visitante más exigente.Patmos
De la contemplación espiritual
Patmos, la «isla sagrada» en la que el evangelista Juan escribió el Apocalipsis, es un destino ideal tanto para los amantes de la naturaleza como para aquellos que buscan diversión de calidad. Pasee por las callejuelas de la cosmopolita Chora (Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Combine de forma única la tranquilidad y la paz con el carácter cosmopolita de la isla, que la convierten en una opción excelente para unas vacaciones tranquilas.