Un árbol con 2.500 años de historia en Salamina
En Salamina, cerca de la comunidad de Eantio y en la carretera hacia Kaki Vigla, se puede admirar uno de los monumentos naturales más impresionantes de Grecia, el famoso olivo de Orsa. Se trata de un olivo de unos 2.500 años de antigüedad, que constituye una parte especial de la historia natural de la isla.
El olivo fue reconocido oficialmente en 2015, en el marco de una investigación a nivel nacional para localizar los olivos más antiguos de Grecia. Tras la evaluación de agrónomos y científicos especializados, el olivo de Orsa quedó clasificado en segundo lugar por antigüedad en el país. Su imponente tamaño impresiona: su perímetro total alcanza aproximadamente los 12 m, mientras que el tronco central supera los 5,5 m de altura.
Su nombre está vinculado a una conmovedora leyenda local. Según la tradición, el olivo constituía la única dote de una joven del siglo XVII, Orsa (u Orsía). Su vida tuvo un final trágico, pero el árbol conservó su nombre y pasó a formar parte de la memoria colectiva de los habitantes de la zona.
Una tradición oral más antigua cuenta que el olivo lo plantó un rey llamado «Stratos». Muchos investigadores consideran que este nombre está relacionado con Pisístrato, el tirano de Atenas, quien potenció significativamente el cultivo del olivo en Ática, promoviendo la plantación de nuevos olivos y contribuyendo así al desarrollo del gran olivar ateniense.
Hoy en día, el olivo de Orsa, de la variedad de Megara, se considera un raro monumento de la naturaleza y se ha propuesto su inclusión entre los árboles monumentales del Patrimonio Mundial. Según los científicos, es posible que sea el único organismo vivo de la isla que ya existía en la época de la batalla naval de Salamina.
El olivo fue reconocido oficialmente en 2015, en el marco de una investigación a nivel nacional para localizar los olivos más antiguos de Grecia. Tras la evaluación de agrónomos y científicos especializados, el olivo de Orsa quedó clasificado en segundo lugar por antigüedad en el país. Su imponente tamaño impresiona: su perímetro total alcanza aproximadamente los 12 m, mientras que el tronco central supera los 5,5 m de altura.
Su nombre está vinculado a una conmovedora leyenda local. Según la tradición, el olivo constituía la única dote de una joven del siglo XVII, Orsa (u Orsía). Su vida tuvo un final trágico, pero el árbol conservó su nombre y pasó a formar parte de la memoria colectiva de los habitantes de la zona.
Una tradición oral más antigua cuenta que el olivo lo plantó un rey llamado «Stratos». Muchos investigadores consideran que este nombre está relacionado con Pisístrato, el tirano de Atenas, quien potenció significativamente el cultivo del olivo en Ática, promoviendo la plantación de nuevos olivos y contribuyendo así al desarrollo del gran olivar ateniense.
Hoy en día, el olivo de Orsa, de la variedad de Megara, se considera un raro monumento de la naturaleza y se ha propuesto su inclusión entre los árboles monumentales del Patrimonio Mundial. Según los científicos, es posible que sea el único organismo vivo de la isla que ya existía en la época de la batalla naval de Salamina.











