Donde los 300 de Leónidas se convirtieron en leyenda
Un paso estratégico entre el monte Kalídromo y el golfo Maliaco se convertiría en el escenario de uno de los momentos más importantes de la historia antigua: el de la famosa batalla de las Termópilas. Rinda homenaje a los guerreros que se convirtieron en un símbolo eterno de heroísmo, a través de una gloriosa, aunque dolorosa, derrota.
En el año 480 a. C., Leónidas, rey de Esparta, se enfrentó al enorme ejército persa de Jerjes, con 300 espartanos, 700 tespios y 400 tebanos a su lado. Las Termópilas, con sus estrechos pasos, habían sido elegidas precisamente para impedir que las fuerzas persas pudieran maniobrar. La derrota se produjo debido a la traición de Efialtes, que condujo a los persas a la retaguardia de los griegos por un paso secreto. A pesar de todo, los guerreros retrasaron tanto a los persas y levantaron tanto el ánimo de los griegos con su sacrificio, que contribuyeron decisivamente a la victoriosa batalla naval de Salamina que siguió. Allí, se repelió la amenaza persa, permitiendo que los ideales y la cultura de los antiguos griegos prosperaran.
El famoso monumento a Leónidas que verá hoy fue construido en 1955 por el escultor Vasos Falireas. La estatua de bronce del rey espartano está rodeada por figuras de mármol que representan los ríos Taigeto y Eurotas. Aunque el paisaje ha cambiado y los estrechos ya no existen, a su alrededor se extiende el campo de la histórica batalla. En la colina de Kolonós, justo enfrente, se estima que tuvo lugar la batalla final y que allí fueron enterrados los caídos.
Una razón más para hacer una parada en este lugar es el moderno e interactivo Centro de Información Histórica de Termópilas, que narra todos los acontecimientos de las Guerras Médicas y su importancia. Todo lo que no pueda ver en la zona, lo verá en vídeos, impresionantes proyecciones tridimensionales de realidad virtual y pantallas táctiles interactivas. Inspírese en la valentía de los antiguos griegos en un viaje que le llevará 2500 años atrás en el tiempo.
En el año 480 a. C., Leónidas, rey de Esparta, se enfrentó al enorme ejército persa de Jerjes, con 300 espartanos, 700 tespios y 400 tebanos a su lado. Las Termópilas, con sus estrechos pasos, habían sido elegidas precisamente para impedir que las fuerzas persas pudieran maniobrar. La derrota se produjo debido a la traición de Efialtes, que condujo a los persas a la retaguardia de los griegos por un paso secreto. A pesar de todo, los guerreros retrasaron tanto a los persas y levantaron tanto el ánimo de los griegos con su sacrificio, que contribuyeron decisivamente a la victoriosa batalla naval de Salamina que siguió. Allí, se repelió la amenaza persa, permitiendo que los ideales y la cultura de los antiguos griegos prosperaran.
El famoso monumento a Leónidas que verá hoy fue construido en 1955 por el escultor Vasos Falireas. La estatua de bronce del rey espartano está rodeada por figuras de mármol que representan los ríos Taigeto y Eurotas. Aunque el paisaje ha cambiado y los estrechos ya no existen, a su alrededor se extiende el campo de la histórica batalla. En la colina de Kolonós, justo enfrente, se estima que tuvo lugar la batalla final y que allí fueron enterrados los caídos.
Una razón más para hacer una parada en este lugar es el moderno e interactivo Centro de Información Histórica de Termópilas, que narra todos los acontecimientos de las Guerras Médicas y su importancia. Todo lo que no pueda ver en la zona, lo verá en vídeos, impresionantes proyecciones tridimensionales de realidad virtual y pantallas táctiles interactivas. Inspírese en la valentía de los antiguos griegos en un viaje que le llevará 2500 años atrás en el tiempo.






















































































