Un asentamiento medieval fortificado
Conocida también como la “Mystras de Egina”, Paliachora fue la capital medieval de la isla. Fundada hacia el siglo IX sobre una colina cercana a la costa norte de Egina, acogió a los habitantes que se habían refugiado allí para protegerse de los piratas. El asentamiento fue construido y mantenido durante un milenio de manera que no fuera visible desde el mar. Cuando cesó el peligro, sus habitantes lo abandonaron y regresaron a las zonas costeras. Con el tiempo, el lugar quedó despoblado y fue cayendo gradualmente en ruinas.
Hoy, en la colina, verá los restos de Paliachora, marcados por fuertes referencias bizantinas. Sentirá que viaja en el tiempo al pasear entre callejuelas empedradas, antiguos pozos, cisternas y souvales (depresiones a lo largo de los cursos de agua que retenían el agua y estaban reforzadas con estructuras tradicionales de piedra). La visita resulta especialmente bella en primavera, cuando el paisaje exuberante se llena de flores silvestres y los limoneros florecen, esparciendo su fragancia. Naranjos amargos y olivos completan la imagen del tradicional campo griego.
En distintos puntos de las laderas de la colina verá surgir unas 38 capillas, todo lo que queda de las 366 que en otro tiempo existieron allí. Visítelas y admire las pinturas murales conservadas. No deje de subir hasta la cima de la colina (355 metros sobre el nivel del mar), donde se encuentran los restos del castillo de Paliachora, construido por los venecianos a mediados del siglo XVII. La vista panorámica sobre el otro lado de la isla le cautivará, especialmente al atardecer.
Hoy, en la colina, verá los restos de Paliachora, marcados por fuertes referencias bizantinas. Sentirá que viaja en el tiempo al pasear entre callejuelas empedradas, antiguos pozos, cisternas y souvales (depresiones a lo largo de los cursos de agua que retenían el agua y estaban reforzadas con estructuras tradicionales de piedra). La visita resulta especialmente bella en primavera, cuando el paisaje exuberante se llena de flores silvestres y los limoneros florecen, esparciendo su fragancia. Naranjos amargos y olivos completan la imagen del tradicional campo griego.
En distintos puntos de las laderas de la colina verá surgir unas 38 capillas, todo lo que queda de las 366 que en otro tiempo existieron allí. Visítelas y admire las pinturas murales conservadas. No deje de subir hasta la cima de la colina (355 metros sobre el nivel del mar), donde se encuentran los restos del castillo de Paliachora, construido por los venecianos a mediados del siglo XVII. La vista panorámica sobre el otro lado de la isla le cautivará, especialmente al atardecer.





































