El centro histórico insular
Fiore di Levante, que significa «Flor de Oriente», es el sobrenombre que acompaña a Zakynthos desde hace siglos. Le fue dado por los venecianos, cautivados por la belleza, la tradición musical y el florecimiento intelectual de la isla.
La capital de Zakynthos constituye un mosaico vivo de historia, cultura y tradición popular. Aunque la ciudad quedó casi totalmente destruida por el terremoto de 1953, fue reconstruida con respeto a la arquitectura jónica, conservando la estética, los colores y la elegancia urbana que la caracterizaban ya desde el siglo XVII.
La plaza Solomos es un punto de referencia en el corazón de la ciudad, donde domina la estatua de Dionysios Solomos, poeta nacional de Grecia. Allí verá también el Museo de Zakynthos, instalado en un majestuoso edificio neoclásico que alberga, entre otras piezas, iconos de la escuela cretense, iconos «cretenses-jónicos» y obras del naturalismo jónico.
De especial importancia para la vida religiosa de la isla es el Monasterio de Agios Dionysios, patrono de Zakynthos. Su memoria se celebra dos veces al año, en agosto y en diciembre, con procesiones y actos que revelan la profunda relación de la ciudad con la tradición y la fe.
Subiendo hacia Bochali, encontrará el Castillo Veneciano de Zakynthos, con vistas panorámicas sobre la ciudad y el mar Jónico. Desde aquí podrá disfrutar de una puesta de sol idílica, con una luz que confiere a la capital una atmósfera cinematográfica.
Pasee por los amplios arcos de Rouga y Strata Marina, visite el Museo Solomos y de los Hombres Ilustres de Zakynthos en la plaza Agios Markos, y deténgase en los templos que marcaron el recorrido espiritual y social de la isla.
Entre plazas, bibliotecas y pequeñas iglesias con gran historia, la ciudad de Zakynthos vive y respira a través de festivales, actos musicales, fiestas locales en el puerto y en sus callejuelas. Cafés, pequeños restaurantes y espacios culturales componen una experiencia que le introducirá en el carácter auténtico de la isla.
La capital de Zakynthos constituye un mosaico vivo de historia, cultura y tradición popular. Aunque la ciudad quedó casi totalmente destruida por el terremoto de 1953, fue reconstruida con respeto a la arquitectura jónica, conservando la estética, los colores y la elegancia urbana que la caracterizaban ya desde el siglo XVII.
La plaza Solomos es un punto de referencia en el corazón de la ciudad, donde domina la estatua de Dionysios Solomos, poeta nacional de Grecia. Allí verá también el Museo de Zakynthos, instalado en un majestuoso edificio neoclásico que alberga, entre otras piezas, iconos de la escuela cretense, iconos «cretenses-jónicos» y obras del naturalismo jónico.
De especial importancia para la vida religiosa de la isla es el Monasterio de Agios Dionysios, patrono de Zakynthos. Su memoria se celebra dos veces al año, en agosto y en diciembre, con procesiones y actos que revelan la profunda relación de la ciudad con la tradición y la fe.
Subiendo hacia Bochali, encontrará el Castillo Veneciano de Zakynthos, con vistas panorámicas sobre la ciudad y el mar Jónico. Desde aquí podrá disfrutar de una puesta de sol idílica, con una luz que confiere a la capital una atmósfera cinematográfica.
Pasee por los amplios arcos de Rouga y Strata Marina, visite el Museo Solomos y de los Hombres Ilustres de Zakynthos en la plaza Agios Markos, y deténgase en los templos que marcaron el recorrido espiritual y social de la isla.
Entre plazas, bibliotecas y pequeñas iglesias con gran historia, la ciudad de Zakynthos vive y respira a través de festivales, actos musicales, fiestas locales en el puerto y en sus callejuelas. Cafés, pequeños restaurantes y espacios culturales componen una experiencia que le introducirá en el carácter auténtico de la isla.








