Un pueblo tranquilo en la Corintia montañosa
Construida a una altitud de unos 900 m, en el corazón de la Corintia montañosa, Goura es un lugar que cautiva por su paz y su pureza. Funciona como una puerta de entrada natural al lago Estínfalo, a los pueblos de montaña y a los bosques del monte Ziria. Aquí, el paisaje es abierto y luminoso, con plazas, casas bajas y un ritmo de vida que sigue el compás de las estaciones.
El recorrido por Goura es sencillo y agradable. Comienza en la plaza central, punto de encuentro de lugareños y visitantes, con la imponente iglesia de los Taxiarques (Arcángeles) construida en 1877. Continúa por calles tranquilas que revelan el día a día de la Corintia montañosa, así como casonas importantes como las de Nikolaos Oikonomou-Goura, Sarlis y Moutis.
Alrededor del pueblo se extienden cultivos, prados y zonas boscosas, mientras que a poca distancia se encuentran senderos que conducen a ermitas, desfiladeros y pasos de montaña.
El recorrido por Goura es sencillo y agradable. Comienza en la plaza central, punto de encuentro de lugareños y visitantes, con la imponente iglesia de los Taxiarques (Arcángeles) construida en 1877. Continúa por calles tranquilas que revelan el día a día de la Corintia montañosa, así como casonas importantes como las de Nikolaos Oikonomou-Goura, Sarlis y Moutis.
Alrededor del pueblo se extienden cultivos, prados y zonas boscosas, mientras que a poca distancia se encuentran senderos que conducen a ermitas, desfiladeros y pasos de montaña.


















