Fuente natural de bienestar
A tan solo 80 km de Atenas, Lutraki se extiende por el golfo de Corinto con una identidad ligada al agua desde hace décadas. Las Aguas Termales Municipales son el corazón de esta relación: un espacio donde el elemento natural, la arquitectura de entreguerras y la mitología coexisten en perfecta armonía.
El edificio circular del Manantial, construido en 1921 y finalizado en su forma actual en 1934, destaca por su presencia sobria e imponente. En su interior, le cautivarán los mosaicos de Stefanos Xenopoulos, con Nereidas, Dríades danzando y el dios Helios emergiendo mientras la Noche se retira. El paisaje natural y la narrativa artística se complementan, creando una sensación de calma y continuidad.
El agua termal del manantial es cloruro-sódica, oligomineral, débilmente alcalina (pH 7,2–7,3), hipotónica y radiactiva, con una temperatura de 30,4–34,5 °C. Tradicionalmente se utiliza para afecciones del sistema musculoesquelético, digestivo y urinario, así como para la relajación general y el bienestar.
Combine su visita con un paseo por la costa de Lutraki o con una breve excursión a los montes Geraneia. La experiencia del agua adquiere otra dimensión cuando continúa en el exterior, en el paisaje que la origina.
El edificio circular del Manantial, construido en 1921 y finalizado en su forma actual en 1934, destaca por su presencia sobria e imponente. En su interior, le cautivarán los mosaicos de Stefanos Xenopoulos, con Nereidas, Dríades danzando y el dios Helios emergiendo mientras la Noche se retira. El paisaje natural y la narrativa artística se complementan, creando una sensación de calma y continuidad.
El agua termal del manantial es cloruro-sódica, oligomineral, débilmente alcalina (pH 7,2–7,3), hipotónica y radiactiva, con una temperatura de 30,4–34,5 °C. Tradicionalmente se utiliza para afecciones del sistema musculoesquelético, digestivo y urinario, así como para la relajación general y el bienestar.
Combine su visita con un paseo por la costa de Lutraki o con una breve excursión a los montes Geraneia. La experiencia del agua adquiere otra dimensión cuando continúa en el exterior, en el paisaje que la origina.



















